Imaginando un país libre
- Las Libres Revista
- 4 feb 2021
- 3 Min. de lectura
Por: Isabel Fernández Lecona
El 11 de febrero del 2020, el país fue testigo de otro acto de violencia. Una pequeña de apenas 7 años desapareció afuera de su escuela. Unos días más tarde su cuerpo fue encontrado sin vida en un terreno. Este es el feminicidio de Fátima Cecilia, el cual fue muy conocido y enfureció a la población mexicana por el injusto destino de Fátima y por la ineptitud de las autoridades. Además, sobra decir que no es un caso aislado, la situación en México para las mujeres pareciera casi insoportable. La inseguridad nos acecha y no nos permite vivir plenamente.
Hoy comparto con ustedes un texto que escribí hace un año describiendo mis sentimientos, pensamientos y frustraciones con respecto al caso de Fátima, a los miles de feminicidios que se mantienen escondidos, a la violencia de género y a la indiferencia que hay por parte de las autoridades. Sentimientos que no han cambiado, precisamente porque la situación, tristemente, sigue siendo la misma. Aún así, sigo imaginándome que algún día México cambiará. Un día será un país libre.
18 de Febrero 2020
Lejos y frustrada
La violencia en mi país difícilmente es una novedad. Desde hace años, incontables hechos crueles, sangrientos, violentos, inhumanos, aparecen en los periódicos y noticias para acompañarnos a tomar nuestro café de cada mañana. Desde mi infancia fue así y por mucho tiempo nunca lo cuestioné. Después entendí que está mal. Que hay países en donde no todos los días desaparecen cientos de personas, en donde sí se buscan y se castigan a los criminales y en donde la violencia no esta normalizada. Comprendí que debíamos hacer algo. Cada uno de nosotros debemos aportar algo para cambiar la realidad de México. Preparación, constancia, la cantidad exacta de optimismo y muchas ganas de cambiar a mi país son elementos importantísimos en mi motor. Como siempre pasa, hay veces que cuesta mucho más trabajo imaginar que llegará un día en donde México será distinto. Lamentablemente, hoy es uno de esos días y hoy me cuesta más que nunca. Los recientes feminicidios han formado una sucia y densa bruma que, llena de angustia veo como nubla esa visión de un país seguro, un país libre.
Igual que a muchos mexicanos, esta situación me ha quitado el sueño, me ha dado dolores de cabeza, me ha hecho llorar, gritar y volverme loca dándole vueltas y más vueltas al asunto. Estos días he estado recolectando pedacitos de mí para armar el rompecabezas y descifrar qué pienso y cómo me siento con respeto a la trágica realidad que persigue a mi país. No encuentro consuelo ni nada que me haga sentir mejor y me imagino que si yo me siento así, las familias y amigos de las víctimas deben de querer destrozarlo todo y volver a construirlo sólo para destrozarlo todo otra vez.
Estoy triste, desesperada, enojada, dolida, impotente, asustada, lastimada, confundida, desconcertada. Además… estoy lejos. Quiero protestar y exigir pero mi voz a kilómetros de distancia no se escucha. Y ¿si estuviera ahí? Algo me dice que mi voz tampoco se escucharía por el contaminante e interminable ruido sin soluciones que hacen las autoridades de mi país. Aún así tengo claro que no puedo quedarme callada. Es mi responsabilidad como mujer mexicana expresar lo que pienso. A diferencia de miles de mexicanas que hoy tristemente están mudas, yo tengo una voz que puedo usar, yo puedo intentar hacer algo, yo estoy viva.
Hoy escribo así: Sin mucha esperanza, cansada, con dolor de cabeza, con la impotencia a todo lo que da, con mi motor dañado, abrumada con todo lo que escuchamos, frustrada de no estar con mi patria y viendo lo que pasa en mi país a través de Twitter, sin mucha idea de que voy a hacer para poner algo de mi parte para combatir todo lo que viene y alcanzar mi sueño y el de muchas otras mexicanas de un país libre. Lo único que sé es que si tengo aliento, voy a soplar con todas mis fuerzas para que la bruma tóxica y violenta se vaya. Sé que si tengo una voz, la voy a usar aunque se escuche bajita y distante. Sé que si estoy viva voy a luchar para seguir estándolo.

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